Peluquería La Florida

Juan Bautista Tenesaca Lojano

Peluquería La florida

Calle Peatonal La Condamine 12-82.

Sus padres, Manuel Tenesaca y Manuela Lojano de la parroquia Tarqui.

Estudié la primaria en la parroquia Baños, luego salí a estudiar y a trabajar. Mi profesor Luís Cornejo me dijo que era bueno para estudiar y él me envió al colegio en la ciudad. Yo trabajé hasta de heladero, incluso en la construcción. Me gusta el trabajo de gremio. Con unos amigos formamos el Sindicato de Trabajadores Agropecuarios de Pasaje, por el año de 1969.

Vivía por Pasaje.

Tenía que trabajar 7 años para tener el título por sus propios derechos del Ministerio de Educación. Eran tres años como aprendiz y cuatro años como operario calificado.

¿Desde cuándo vive en El Vado?

Desde enero de 1972, unos 37 años.

¿Cómo empezó en esta profesión?

Mi primer taller estaba ubicado cerca de La Cruz, en la casa de Doña Laura Orellana de Vintimilla. Alquilé el local alrededor de unos 15 años para el oficio de la peluquería, en este local comencé con el maestro José Lupercio, él era de Yanuncay, yo estuve hasta el año 74, como operario del señor; porque comencé a tener más clientela que el maestro, a las dos semanas aprendí y le ganaba al maestro y el señor me hace una propuesta, que consistía en dividir el local y arrendarme la mitad, me vendió un sillón y pagábamos la mitad el arriendo.

Yo acepté, pero en el año 76 me demanda, con la excusa que yo no le dejo trabajar a él, eso no era mi culpa, la clientela me esperaba a mí.

Me presenté en el juzgado y les expliqué que yo no era operario del señor, sino era socio del local y ellos me dieron la razón. El maestro opta por desocupar y dejarme solo en el local.

Me quedé en el local, tenía el sillón y un espejo, nada más. Manuel Paccho, un maestro titulado me prestó el título y muebles hasta enero del 78, cuando me fuí al Gremio de Maestros Peluqueros y Anexos del Azuay y me afilié por mis propios derechos, para adquirir mi título.

Después pasé a la casa de doña Esperanza Moreno, donde estuve 21 años, porque la casa fue vendida a la Universidad de Cuenca y ahora estoy en este local desde inicios de 2009.

¿Cómo era ser peluquero en ese tiempo?

Antes era un arte, donde se utilizaban las máquinas de mano, tijera y peinilla, uno sudaba, especialmente con las barbas que eran espesas y duras. Teníamos que afilar constantemente la navaja. Los gabinetes eran de hombres para hombres y de mujeres para mujeres.

Ahora cualquiera es peluquero por eso hay muchísimos peluqueros, antes existía un respeto.

Sus clientes.

Recuerdo a mis primeros clientes porque ahora se presentan con sus nietos, que ahora son mayores de edad, son mis clientes fieles.

Cuando comenzaba, la tercera semana, viene un cliente, un “cargador” del mercado 10 de agosto, estaba con una tela blanca con la que ellos se cubren para trabajar y yo no le pongo la capa para cortar el pelo y cuando acababa, le limpio y le saco la tela, me dice “que pasa” y como estaba con la emoción de trabajar, no me doy cuenta que ha sido suyo.

Este oficio siempre me ha gustado, más que trabajo ha sido, para mí, un placer.

Nadie es profeta en su tierra, yo no he nacido en El Vado pero aprecio mucho este Barrio, aquí he comenzado y creo que voy a terminar.

¿Por qué siempre trabajó en El Vado?

Porque me inicié aquí y tengo mi clientela, además el barrio no a sido malo.

El Vado a tenido muchos personajes buenos que han vivido aquí. En la lira los señores Mora, que tocaban en la misa, el Dr. Minda, Dr. Hugo Huiracocha su hermana Rosa Huiracocha.

La familia Naula, Saquisiri, Vintimilla, Ortega, Coronel, quienes eran personas muy amables y buenos amigos. También estaban Los Riera, el Padre Riera de San Fernando, Dr. Carlos Huiracocha que vive 27 años aquí, el Sr. Donoso profesor de la Escuela de Bellas Artes, era pintor, el capitán Maldonado quien andaba con un revólver para ahuyentar a los malandrines.

También existían niños y jóvenes que jugaban en la plazoleta todo el día. Era hermoso ver que jugaban hasta altas horas de la noche.

¿También existían personas malas?

Si, pero ellos no eran del Barrio, eran ladrones que en ese tiempo “metían el brazo” no como ahora con cuchillo o con armas. Estos muchachos venían de otras partes.

Existía una estación de carros que salían desde la “Y” (Presidente Córdova y Calle de la Cruz) con rumbo a Jima, Santa Isabel y a otras parroquias rurales de Cuenca, y la zona de El Vado era muy transitada.

Anécdota

En un día alrededor de las 5 o 6 de la tarde, un amigo Julio García que vivía en la subida del Vado, llega forcejeando con joven de unos 13 años, este joven le había arranchado el reloj, y no le quería devolver, y yo digo; “métale su buen puñete y llévele preso”, mi amigo recibió el reloj y el ladrón se fue; a las 7 de la noche llegan al local como 7 personas a reclamarme, “que porque soy sapo”; estos cómplices del ladrón, yo opte por coger en una mano la navaja y en la otra la tijera, y dije; “venga acérquense, que problema hay, que mismo pasa” me acerque a la puerta, y le reconocí al cabecilla de apellido Fárez, que vivía por Baños… entonces desde ahí este Fárez se hace amigo, incluso pasaba saludando, y me dijo que no haga caso “son muchachos tarosos haciendo problemas, tranquilo maestro aquí no ha pasado nada”.

Esto paso cuando yo vivía en la lira, luego en el 72 vivía donde ahora es el Prohibido, pase unos 5 o 6 años con la familia Dimas Quezada. Eran como una familia para mí, incluso fueron mis clientes. En la casa de la “china vintimilla” cuando ellos salían de vacaciones, a mi me encargaban que cuide la casa, ahora no hay como hacer eso con algún conocido.

La venta de navidad.

Existía un gentío, también la venta de montes para la navidad, desde fines de noviembre llegaba hasta la esquina de la Tarqui, para entrar al local debía pedir permiso.

Esta actividad decayó por el problema ambiental, que se estaba deforestando el Cajas por la extracción del musgo. Y muchas veces el musgo y los montes no se vendían. Por una buena causa ha desaparecido esta actividad.

Esta actividad se puede retomar con arreglos ecológicos o reciclados.

La fiesta de El Vado

La afluencia ha reducido mucho por la delincuencia de otros lados, y la gente tiene miedo de venir a este sector; se dice que en la antigüedad ha sido peor, pero antes no era una violencia armada, ahora utilizan revolver, antes empujaban y le sacaban las cosas.

En las fiestas había castillos, vaca loca, empanadas.

Año viejo

En la plazoleta hacían los mejores años viejos.

Los carnavales

No se pueden imaginar como eran aquí los carnavales, en la calle peatonal se colocaba la gente con sus tinas y bombas con agua, y se utilizaba como un balcón, se mojaba a la gente que subía y bajaba por la parte de abajo. Incluso en la pasada del niño se mojaba a los músicos, atinando a las trompetas y trombones.

El papá de Dra. Estrella Guerrero, salía a la ventana con revolver, para que no tiren bombas a la pared de su casa y no rompan los vidrios, el carnaval era un pretexto para salir armado.

En la esquina había una familia que salía con tanques, y cogían a la gente y las metían dentro.

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